1. Inicio
  2. Uncategorized
  3. Melanoma: guía completa sobre síntomas, prevención y tratamiento

El melanoma, conocido como cáncer cutáneo o maligno, surge de los melanocitos. Estos tumores suelen presentar tonalidades café o negro, debido a la producción continua de melanina por la mayoría de las células cancerosas. Aunque hay melanomas que no generan melanina y pueden exhibir tonos rosados, pálidos o incluso blancos.


Aunque el melanoma puede surgir en cualquier parte de la piel, tiende a manifestarse con mayor frecuencia en el tronco de los hombres y en las piernas de las mujeres. Asimismo, su desarrollo es más común en el cuello y la cara.

La pigmentación oscura de la piel disminuye el riesgo de melanoma en estas zonas habituales, aunque personas de cualquier tono de piel pueden desarrollar este cáncer en áreas como las palmas de las manos, las plantas de los pies o debajo de las uñas. Es más común en individuos de ascendencia afroamericana en comparación con aquellos de ascendencia caucásica.

Aunque el melanoma puede manifestarse en partes menos comunes del cuerpo, como los ojos, la boca, los genitales y el área anal, estas ocurrencias son mucho menos frecuentes que los melanomas en la piel.

A pesar de ser menos frecuente que otros tipos de cáncer cutáneo, el melanoma es más riesgoso debido a su rápido crecimiento y a su tendencia a propagarse a otras áreas del cuerpo si no se detecta y trata a tiempo.

Señales y síntomas


La señal clave del melanoma suele ser la aparición de un lunar nuevo en la piel o cambios notables en uno existente, ya sea en tamaño, forma o color.

Otro indicio importante es un lunar que se diferencia claramente de los demás en su piel, conocido como el “signo del patito feo”.

Si notas alguna de estas señales, es crucial acudir al médico para una evaluación de la piel.

La regla ABCDE es un método útil para identificar signos comunes de melanoma. Mantén la vigilancia y notifica a tu médico si observas lunares que presenten alguna de las siguientes características:

  • A de Asimetría: la mitad del lunar no coincide con la otra mitad.
  • B de Borde: los bordes son irregulares, dentados o poco definidos.
  • C de Color: el tono no es uniforme y puede tener variaciones de marrón, negro o incluso tonos rosados, rojos, azules o blancos.
  • D de Diámetro: el lunar tiene más de 6 milímetros de ancho, aunque los melanomas pueden ser más pequeños.
  • E de Evolución: el lunar cambia en tamaño, forma o color.

Algunos melanomas no siguen estas características, así que informa a tu médico sobre cualquier cambio en tu piel o nuevo lunar que notes como diferente.

Otras señales de advertencia incluyen:

  • Una herida que no cicatriza.
  • Extensión del pigmento desde un lunar hacia la piel circundante.
  • Enrojecimiento o hinchazón más allá del lunar.
  • Cambios en la sensación, como comezón, dolor o cambios en la textura.
  • Cambios en la superficie de un lunar, como descamación, sangrado o la aparición de un bulto.

Es esencial mostrar cualquier área preocupante a tu médico y pedir que revise las zonas de difícil acceso. A veces, diferenciar entre un melanoma y un lunar común puede ser complicado incluso para los profesionales médicos. Por ello, mostrar cualquier lunar que te genere dudas es crucial.

Recuerda que algunos melanomas pueden comenzar en lugares inusuales, como debajo de las uñas, en la boca o en el iris del ojo. Por tanto, es importante mostrar a un médico cualquier cambio nuevo o existente en esas áreas también.

Prevención

Siguiendo estas sugerencias, puedes disminuir el riesgo de padecer melanoma y otros tipos de cáncer de piel:

  1. Evita la exposición al sol en las horas centrales del día, cuando los rayos solares son más intensos. Organiza tus actividades al aire libre para momentos distintos, incluso durante el invierno o en días nublados, ya que los rayos UV se absorben durante todo el año y las nubes ofrecen poca protección.
  2. Emplea protector solar constantemente, incluso en días nublados, con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30. Asegúrate de aplicar una cantidad generosa y repite su aplicación cada dos horas, o con mayor frecuencia si estás en el agua o sudando.
  3. Viste prendas protectoras, como ropa oscura y ajustada, y un sombrero de ala ancha que ofrezca mayor cobertura que una gorra. Algunas marcas ofrecen ropa específicamente diseñada para proteger la piel del sol. No te olvides de usar gafas de sol que bloqueen los rayos UVA y UVB.
  4. Evita las lámparas de bronceado y camas solares, ya que emiten radiación UV y aumentan el riesgo de cáncer de piel.
  5. Conoce tu tipo de piel para detectar cambios. Realiza autoexámenes periódicos para identificar nuevos bultos o modificaciones en lunares, pecas y marcas de nacimiento. Examina cada parte del cuerpo, utilizando espejos si es necesario, desde el rostro y cuello hasta las áreas menos visibles, como la zona genital y entre los dedos de los pies.

Es fundamental tener en cuenta que la detección temprana del melanoma aumenta significativamente las posibilidades de un tratamiento exitoso. Realizar autoexámenes regulares de la piel y consultar a un dermatólogo ante cualquier cambio sospechoso son prácticas fundamentales para la salud de la piel

Entrada anterior
Explora la excelencia en movilidad: tipos y consejos
Entrada siguiente
Obesidad: todo lo que necesitas saber
Menú