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  3. Dieta baja en FODMAPs: todo lo que necesitas saber

Últimamente, ha aumentado el interés por entender qué son los FODMAPs y en qué comidas se hallan, especialmente entre aquellos con trastornos digestivos funcionales como el síndrome del intestino irritable (SII). También, hay interés en personas con desequilibrios en la microbiota intestinal, como el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO) o de arqueas (IMO), ya que en muchos casos son los culpables principales de los síntomas gastrointestinales.


¿Qué son los FODMAPs y por qué desencadenan síntomas? Los FODMAPs son hidratos de carbono que se fermentan en el colon debido a la microbiota intestinal.

El acrónimo FODMAP se definió en 2011, designando “Fermentable Oligosaccharides, disaccharides, monosaccharides and polyols”, en español: oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables.

Oligosacáridos: Los fructanos y galactanos son polímeros de fructosa y galactosa, respectivamente. Por carecer de enzimas para digerirlos, llegan intactos al colon y son fermentados por las bacterias intestinales.

Son excelentes prebióticos al alimentar directamente la microbiota. En personas con hipersensibilidad visceral, pueden causar dolor e hinchazón abdominal.

Fructanos se encuentran en:

  • Verduras como ajo, cebolla, puerro, raíz de achicoria y remolacha.
  • Cereales como trigo, cebada, centeno y sus integrales.
  • Frutas desecadas y frutos secos como pasas y anacardos.
  • Suplementos de fibra con inulina.

Galactanos se encuentran en:

  • Legumbres enteras (tofu de lenteja o soja tienen menos).
  • Verduras como tallos de brócoli y crucíferas.
  • Frutos secos como pistachos.
  • Productos manufacturados como helados y postres.
  • Suplementos de fibra infantiles.

Disacáridos: La lactosa, disacárido compuesto por galactosa y glucosa, es el principal azúcar de la leche. En personas intolerantes, su presencia en el intestino genera síntomas y dolor abdominal debido a la deficiencia de la enzima lactasa, que descompone la lactosa para su absorción.

Lactosa se halla en:

  • Lácteos y derivados de vaca, oveja, búfala y cabra: leche, quesos, yogures.
  • Alimentos ultraprocesados como pizzas y bollería industrial.

Monosacáridos: La fructosa, monosacárido presente en verduras, frutas y miel, y parte del disacárido sacarosa (azúcar de mesa).

En grandes cantidades, su absorción disminuida conduce a la saturación del transportador que la introduce en las células intestinales (GLUT-5) o debido a un funcionamiento defectuoso del transportador.

La fructosa no absorbida llega al colon arrastrando agua y es fermentada por las bacterias, causando síntomas como diarrea explosiva.

La fructosa se encuentra en:

  • Frutas de hueso (melocotón, albaricoque), melón, sandía, mango, pera y manzana.
  • Verduras como puerro, alcachofa, vegetales crudos, cebolla, espárragos y setas.
  • Miel, jarabe de maíz alto en fructosa.
  • Legumbres como soja o alubias.
  • Frutos secos como orejones o dátiles.
  • Productos para diabéticos o light.
  • Productos ultraprocesados como zumos comerciales, caramelos o mermeladas.

La absorción de fructosa puede ser facilitada por la glucosa, pero la presencia de fructanos y polioles dificulta su absorción y puede agravar los síntomas.

Polioles: Son alcoholes derivados de azúcares, como sorbitol, manitol, maltitol, xilitol y eritritol. Se absorben en pequeñas cantidades, llegando mayormente al colon, donde son fermentados por la microbiota.

El consumo excesivo de polioles puede causar síntomas gastrointestinales. Son comunes en la industria debido a su baja aportación calórica y su dulzura.

Se encuentran en frutas como las de hueso, manzanas, peras, uvas, aguacates, moras y sandía, verduras como setas y coliflor, frutos secos como ciruelas, productos light y sin azúcares, edulcorantes E420, E421, E965 y E967, productos ultraprocesados como caramelos, chicles, salsas comerciales, pastas de dientes y colutorios.

Dieta baja en FODMAPs: Es una dieta terapéutica para reducir síntomas. Tiene 3 fases:

  1. Restricción de alimentos ricos en FODMAPs (fructanos, galactanos, lactosa, fructosa, polioles) por 4-6 semanas, complementada con vitaminas y minerales.
  2. Reintroducción controlada de alimentos retirados para detectar qué FODMAP causa molestias, puede durar 2-6 meses.
  3. Mantenimiento, donde se restringe solo el FODMAP desencadenante de síntomas.

Durante el tratamiento, se pueden tomar fármacos y probióticos bajo supervisión médica.

¿Qué ocurre con el gluten? ¿Debe eliminarse también? El gluten no es un carbohidrato, por lo que no pertenece a la categoría de los FODMAPs. Es una proteína compleja compuesta por prolaminas y gluteninas. Generalmente, no es necesario eliminarlo, excepto en casos de enfermedad celíaca, sensibilidad al gluten no celíaca o algunas enfermedades autoinmunes como la tiroiditis de Hashimoto.

Alimentos con gluten y bajos en fructanos, permitidos en esta dietoterapia, son el pan de espelta de fermentación lenta con masa madre y el seitán de trigo.

Riesgos de la dieta baja en FODMAPs y la importancia de adaptar el tratamiento

La dieta baja en FODMAPs, al ser restrictiva, puede conllevar riesgos si se mantiene a largo plazo sin supervisión adecuada de un dietista-nutricionista. Esto podría resultar en carencias nutricionales, especialmente de vitaminas y minerales.

Además, al restringir ciertos sustratos prebióticos como los galactanos y fructanos, la diversidad y cantidad de la flora intestinal podrían disminuir, lo que, a largo plazo, puede desencadenar problemas más allá de la digestión, como enfermedades autoinmunes, síndrome metabólico, migrañas o dolores musculares, entre otros.

El éxito del tratamiento con dieta baja en FODMAPs radica en su adaptación a la situación y antecedentes clínicos del individuo. Es crucial asegurar la ingesta adecuada de energía, proteínas y micronutrientes para evitar el deterioro nutricional. Ofrecer otros sustratos prebióticos y variedad en la alimentación durante el tratamiento es esencial para mantener la salud intestinal. Por ello, el asesoramiento de un dietista-nutricionista resulta imprescindible para garantizar la adherencia, evitar carencias y hacer que la dieta sea más variada y equilibrada.

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